miércoles, 17 de diciembre de 2014

Y te das cuenta de que para aquel por el que mataste,matas y matarías,solo eres un pedazo de carne. Te acecha como una presa,y tú,pequeña iluso (o gilipollas,como prefieras) caes en sus trampas una y otra vez. Y así durante todo un año.
¿Cuánto más va a durar ese juego masoquista? Pues no lo sé.
Un día decides dar un ultimatum,pero a los tres días vuelves a estar enredada en su trampa. Un bucle sin salida. 
Y pasado un tiempo,das otro ultimatum,pero vuelve a pasar lo mismo: tus ultimatums se los lleva el puto viento.
Y te quedas rota y destrozada,desolada y estúpida,porque sabes que hacer un trato con el mismísimo diablo habría sido mil veces mejor que enamorarte de ese ser. 
Inútil.Vacía.Perdida.
Así es como te sientes,y te sientas a esperar a alguien que te devuelva la razón de ser,que llene esos huecos,que te guíe. Pero ese alguien nunca llega.

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