martes, 8 de septiembre de 2015

Cuando una persona logra ocupar cada uno de tus pensamientos, ¿cómo puedes huir?
Cuando esa misma persona se mete debajo de tu piel sin permiso, causándote más de una sensación, ¿cómo acabar con todo eso?
Cuando dejamos que una persona genere todo esto en nosotros, estamos perdidos. Y solo hay que esperar. Esperar a que el sentimiento pase, esperar a que tu corazón o la fuerza que lo controla deje ir al causante de todo.
Pero claro, no es fácil. Si fuera fácil dejar ir a alguien que te debilita a la vez que te hace fuerte, no existiría el dolor.

Es un hecho, el amor nos debilita a todos. El amor... el amor ya es una palabra fuerte de por sí.
Cuando sabes que estas sintiendo amor hacia otra persona, te aterras. Te llena de miedo que esa persona no sienta lo mismo por ti, te llena de miedo amar y poder ser lastimado al final. Te llena de miedo el que al ver a esa persona sientas que tus piernas no son piernas, si no que se han transformado en gelatina por los nervios.
Por más felicidad que sintamos en su momento, el miedo siempre está.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Hay momentos que por más que pase el tiempo, no los olvidas. Esto, solo pasa cuando de verdad cada uno de esos momentos te marcaron y llegaron a tocar tu alma. Y es por eso mismo por lo que por más que quieras escapar, correr lejos, huir, ese momento te va a perseguir hasta que finalmente consigas ignorarlo o vivir con ello.
Cuando consigas aceptar ese momento, es cuando encontrarás la paz que necesitas. Porque si hay momentos hermosos y felices, pero yo no me estoy refiriendo a uno de esos precisamente.

Desde que escuché sus palabras, las mismas no dejaron de sonar en mi cabeza, y qué menos, a decir verdad.

La mente es la mejor amiga y a la vez la peor y mayor enemiga de todo ser humano, te manipula, te recuerda cosas que no quieres, te hace imaginar cosas que duelen, te hace dudar de ti mismo y sobre lo que vas a hacer a continuación, y es por ello que nuestra mente, en algún momento de nuestra vida, se convierte en nuestro peor demonio.

¿Lo peor? No hay ningún botón que apague tus sentimientos, porque claro, de ser así estaríamos todos en modo de pausa. Que genial sería eso ¿no? No estaríamos tristes, perdidos ni nada de eso, estaríamos en nuestro propio mundo uno sin dolor infringido por nosotros, un estado de paz....un..¿estado hippie? Sí podríamos llamarlo así.
Pero la realidad es que hay que vivir con cada uno de esos momentos que se te presentan, si son felices, ánimo, ve y disfrútalos; y si son tristes...simplemente aceptarlos, aunque duela como el infierno.