sábado, 26 de enero de 2013

Mi corazón va a mil por hora cada vez que le noto cerca. Es cómo si el mismo fuese el responsable de que mi corazón de latidos, de que mis pulmones se llenen de oxígeno, el responsable de que todos y cada uno de mis órganos funcionen cómo es debido. Estoy segura de que me he acostumbrado a él. A sus buenos días princesa, a sus estúpida, a sus abrazos, a que me agarre de la mano, a que me retire el pelo de la cara. Creo que me he vuelto adicta a su colonia, adicta a a sus sonrisas. Estoy segura de que tiene parte de mi corazón, pero también aseguro que es la pieza del puzzle que faltaba en mi vida. Es quien me da emoción, sentimiento, pasión, cariño. Es todo lo que me faltaba.
Me llena. Cuando me separo de él me siento vacía. Sé que el también.
Cuando nos despedimos y sólo han pasado dos minutos ya le he echo de menos.
Creo que me estoy volviendo loca. Yo era de las que decía que no puedes querer algo que antes has odiado, pero que si puedes odiar algo que has querido. Es irónico. Ahora estoy aquí, pensando en el chico que me ha sacado de quicio más de mil veces por día, el que me ha insultado sólo porque no era suya, al que he vuelto loca. Lo único es que el no sabe que el también me tenía loca a mí, que ha puesto mi vida patas arriba. Sólo una cosa más, 'se que merecerá la pena'
Y también de que estamos echos el uno para el otro. Y que lo que ha unido el destino no podrá separarlo un puñado de kilómetros. 
Por último también estoy segura de que le quiero, y para el resto de mi vida.

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